HOMENAJE PÓSTUMO A PEDRO ABRAHAM VALDELOMAR PINTO, RECORDANDO LOS 120 AÑOS DE SU NACIMIENTO
Miguel Ángel Sevillano Díaz
Presidente de la Asociación Regional
de Poetas y Escritores de Ica
Ica, ha sido cuna de hombres ilustres e inspirados, que han dimensionado a esta ubérrima tierra y a la patria.
Pedro Abraham, Valdelomar Pinto, es uno de ellos, por eso rendimos este merecido homenaje a quién es considerado como uno de los padres de nuestra Literatura Contemporánea, cultor de todos los géneros y el más grande representante del Cuento, él que adelantándose a su tiempo, reivindica la forma de pensar sobre lo que tenemos que entender por patria y sobre todo se dirige a la juventud en sus conferencias, legándoles la heredad y el compromiso de siempre superarse para engrandecerla.
El Perú es un país de voces que han hecho camino, y que ya fueron llamadas “Múltiples”, sobresale su insigne figura, descrito casi fotográficamente por la pluma de Luis Alberto Sánchez como “Un hombre amarcigado, casi oliváceo, con una frente de ángulo agudo, de cabellos negros ensortijados, de ojos negros rasgados y reilones, que iluminaban de ironía el rostro lleno y ovalado, limitado por unos quevedos de Carey, atados al cuello por una flotante cinta bicolor”.
Hablar de su biografía es resumir diciendo, para orgullo nuestro, que nació en Ica, en esta tierra del Sol, el 16 de Abril de 1888, (hace 120 años) hijo del amor de Anfiloquio y Carolina. A los 5 años se va a radicar a la Aldea de San Andrés en Pisco, donde desde entonces y para siempre el mar de su niñez va a jugar un papel muy importante en su vida, convirtiéndose en la raíz del niño terrible que por siempre habitó en él, sino escuchemos los que el mismo nos dice: “ Soy Aldeano, criado a orillas el mar, educado no en los libros sino en el crepúsculo, siendo mi madre mi primera profesora de religión y mis maestros de estética el paisaje y el mar”.
Valdelomar vivió apenas 31 años, pero el camino fue largo, dentro de él rescatamos su llegada a Lima en 1900, su paso por el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe donde con otros funda la Revista “La idea Guadalupana”.
Termina los estudios secundarios e ingresa a la escuela de Ingenieros, inquietud que abandona para ingresar en 1910 a la Escuela Militar de Chorrillos, imbuido de un afán patriótico, que abandona y en 1911 lo tenemos ingresando a estudiar letras en la Universidad de “San Marcos” donde es tentado por las ideas políticas de Billinghurst, del que se hace su secretario, recibiendo más tarde con el triunfo y como recompensa la dirección del diario oficial “ El Peruano” y en mayo de 1913 el viaje a Italia como Secretario de Segunda de la Legación Peruana en Roma. En 1914 retorna al país con la caída de Billinghurst; renuncia a la diplomacia y se dedica a sus afanes de siempre: la caricatura y la literatura así como a las tertulias literarias en el conocido e histórico “Palais Concert”.
En agosto de 1919 es elegido diputado regional por Ica, y como tal viaja en octubre a las ciudades de Huancayo y Ayacucho, al Congreso del Centro, donde es elegido Secretario, lamentablemente en esta última ciudad sufre en la noche del 1ro de noviembre el fatídico accidente al caer a uno de los patios del “Hotel Bolognesi” que lo llevaría a la muerte, “llamando a su madre”, el día 3 del mismo mes , “llamando a su madre”,. Inicialmente es enterrado en la ciudad de Ayacucho y por iniciativa de la Federación de Estudiantes del Perú, que dirigía Víctor Raúl Haya De la Torre, fue traído a Lima para darle definitiva sepultura como él quería en la “madre tierra” y no en el “cubículo numerado”.
Al margen de todo lo dicho, hay que anotar, que en su corta edad, no faltó nada, desde la primera experiencia literaria siendo colegial, del lance de honor que fuera el duelo a sable con su oponente Alberto Ulloa Sotomayor, a la presidencia del Centro Universitario, avatar político que inicia cuando funda el “Club Universitario Billinghurst” para la campaña electoral de 1912, el del amor que conoció a través de las mujeres que iluminaron su sonrisa romántica como lo son: Rosa Gamarra Hernández, que fuera su primera experiencia desde colegial y que lamentablemente falleciera a los 20 años, la incógnita que resulta ser Angélica B. a quien dice haber querido tanto y haber sido cruel con ella y, más tarde, el sereno y sosegado noviazgo con Consuelo Silva Rodríguez Sánchez al respecto sostiene que los lazos con sus amadas parecen más bien pasiones intelectuales y que el más grande y auténtico de todos estuvo dedicado a Carolina, su madre. Dentro de su vida conoció también el dolor de la prisión cuando ingresó detenido al Panóptico, también la soledad que compartía con su amiga “Omega” la calavera.
De su personalidad se habla muy a menudo y no siempre bien, se comenta de su insolencia y narcisismo, de sus continuos desplantes, de sus clásicas poses, lo que no resultaría ser otra cosa que obedecer y presentar el exotismo snobismo de la época aunque en el fondo el íntimo Valdelomar, es un hombre sencillo y humano, alegre, pensador, eternamente joven y lleno de fantasía. Sánchez, que tuvo la suerte de conocerlo dice que era “ vanidoso de la palabra y humilde de acogida, extravagante en la envoltura y humilde en la nuez”.
Hablar de la obra de Valdelomar, acaso si resulte repetitivo, por lo mucho que ya se ha dicho, antologado y escrito ya que él resulta ser uno de los escritores más completos de nuestra literatura, cultivó todo los géneros literarios en 15 años de entregada y lograda producción, obra que se inicia en 1905 con la aparición de “Yerba Santa” su primera novela, pero indudablemente es el cuento que le abre las puertas a la fama convirtiéndolo en el padre moderno de esta especie en el país y en el pos modernista mas versátil y original, basta traer a la mente lo que todos tenemos dentro como una heredad imperecedera, “El Caballero Carmelo” que como también sabemos tiene fecha de nacimiento en 1913.
Sus cuentos han sido clasificados de acuerdo al tema en exóticos, incaicos, yanquis, criollos, chinos, fantásticos, humorísticos y casi vanguardistas. Pero también importa y mucho su poesía, sobresaliendo los del tema familiar y los de búsqueda que recorrieron diversas tendencias que van desde el romanticismo, modernismo, simbolismo hasta llegar al pos modernismo que acercan al llamado vanguardismo. No se puede dejar de mencionar dentro del contexto de su obra a las novelas cortas, la biografía novelada, el teatro, el ensayo, las conferencias y discursos, las cartas y el periodismo, sin dejar de mencionar el gran aporte hecho por “Colónida”, que se constituye dentro de la herencia Valdelomariana en lo más representativo de la intelectualidad peruana de la época, sus páginas están llenas de arte literario y de amor patrio; que fue un verdadero movimiento de renovación que rompió con las ataduras del servilismo y las caducas formas del Colonialismo, para Mariátegui fue una “insurrección, es decir una revolución contra el academismo y sus oligarquías”. Alcanzo cuatro números repletos de voces capitalinas y provincianas, convertidas en el germen de un auspicioso despertar de nuestras letras.
La obra de Valdelomar, aún hoy día es un filón que sigue nutriendo e inquietando a los estudiosos y críticos, ya que no todo está dicho, así lo fantástico, lo lúdico, lo social, lo político, lo educacional o lo patriótico siguen a la espera del rescate; por ejemplo las conferencias, aunque ya han sido tocadas, son una verdadera muestra de su dimensión donde sobresale ese amor a la patria, a la juventud y a los cambios que deben orientarla, tanto que Mariátegui ha dicho que Valdelomar es Socialista por esa inquietud que lo alienta y que no es otra que un acendrado Patriotismo que hoy deberíamos tener presente y seguir, sobre todo los jóvenes a quienes siempre les habló como un hermano mayor.
Además Valdelomar representa la figura literaria más importante de nuestro tiempo, con su obra testimonia no sólo al Perú sino a esta tierra donde la poesía tiene su mejor nido.
Reconociendo el valor del vate iqueño, rindo, con humildad, este homenaje.
Miguel Ángel Sevillano Díaz
Presidente de la Asociación Regional
de Poetas y Escritores de Ica
Ica, ha sido cuna de hombres ilustres e inspirados, que han dimensionado a esta ubérrima tierra y a la patria.
Pedro Abraham, Valdelomar Pinto, es uno de ellos, por eso rendimos este merecido homenaje a quién es considerado como uno de los padres de nuestra Literatura Contemporánea, cultor de todos los géneros y el más grande representante del Cuento, él que adelantándose a su tiempo, reivindica la forma de pensar sobre lo que tenemos que entender por patria y sobre todo se dirige a la juventud en sus conferencias, legándoles la heredad y el compromiso de siempre superarse para engrandecerla.
El Perú es un país de voces que han hecho camino, y que ya fueron llamadas “Múltiples”, sobresale su insigne figura, descrito casi fotográficamente por la pluma de Luis Alberto Sánchez como “Un hombre amarcigado, casi oliváceo, con una frente de ángulo agudo, de cabellos negros ensortijados, de ojos negros rasgados y reilones, que iluminaban de ironía el rostro lleno y ovalado, limitado por unos quevedos de Carey, atados al cuello por una flotante cinta bicolor”.
Hablar de su biografía es resumir diciendo, para orgullo nuestro, que nació en Ica, en esta tierra del Sol, el 16 de Abril de 1888, (hace 120 años) hijo del amor de Anfiloquio y Carolina. A los 5 años se va a radicar a la Aldea de San Andrés en Pisco, donde desde entonces y para siempre el mar de su niñez va a jugar un papel muy importante en su vida, convirtiéndose en la raíz del niño terrible que por siempre habitó en él, sino escuchemos los que el mismo nos dice: “ Soy Aldeano, criado a orillas el mar, educado no en los libros sino en el crepúsculo, siendo mi madre mi primera profesora de religión y mis maestros de estética el paisaje y el mar”.
Valdelomar vivió apenas 31 años, pero el camino fue largo, dentro de él rescatamos su llegada a Lima en 1900, su paso por el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe donde con otros funda la Revista “La idea Guadalupana”.
Termina los estudios secundarios e ingresa a la escuela de Ingenieros, inquietud que abandona para ingresar en 1910 a la Escuela Militar de Chorrillos, imbuido de un afán patriótico, que abandona y en 1911 lo tenemos ingresando a estudiar letras en la Universidad de “San Marcos” donde es tentado por las ideas políticas de Billinghurst, del que se hace su secretario, recibiendo más tarde con el triunfo y como recompensa la dirección del diario oficial “ El Peruano” y en mayo de 1913 el viaje a Italia como Secretario de Segunda de la Legación Peruana en Roma. En 1914 retorna al país con la caída de Billinghurst; renuncia a la diplomacia y se dedica a sus afanes de siempre: la caricatura y la literatura así como a las tertulias literarias en el conocido e histórico “Palais Concert”.
En agosto de 1919 es elegido diputado regional por Ica, y como tal viaja en octubre a las ciudades de Huancayo y Ayacucho, al Congreso del Centro, donde es elegido Secretario, lamentablemente en esta última ciudad sufre en la noche del 1ro de noviembre el fatídico accidente al caer a uno de los patios del “Hotel Bolognesi” que lo llevaría a la muerte, “llamando a su madre”, el día 3 del mismo mes , “llamando a su madre”,. Inicialmente es enterrado en la ciudad de Ayacucho y por iniciativa de la Federación de Estudiantes del Perú, que dirigía Víctor Raúl Haya De la Torre, fue traído a Lima para darle definitiva sepultura como él quería en la “madre tierra” y no en el “cubículo numerado”.
Al margen de todo lo dicho, hay que anotar, que en su corta edad, no faltó nada, desde la primera experiencia literaria siendo colegial, del lance de honor que fuera el duelo a sable con su oponente Alberto Ulloa Sotomayor, a la presidencia del Centro Universitario, avatar político que inicia cuando funda el “Club Universitario Billinghurst” para la campaña electoral de 1912, el del amor que conoció a través de las mujeres que iluminaron su sonrisa romántica como lo son: Rosa Gamarra Hernández, que fuera su primera experiencia desde colegial y que lamentablemente falleciera a los 20 años, la incógnita que resulta ser Angélica B. a quien dice haber querido tanto y haber sido cruel con ella y, más tarde, el sereno y sosegado noviazgo con Consuelo Silva Rodríguez Sánchez al respecto sostiene que los lazos con sus amadas parecen más bien pasiones intelectuales y que el más grande y auténtico de todos estuvo dedicado a Carolina, su madre. Dentro de su vida conoció también el dolor de la prisión cuando ingresó detenido al Panóptico, también la soledad que compartía con su amiga “Omega” la calavera.
De su personalidad se habla muy a menudo y no siempre bien, se comenta de su insolencia y narcisismo, de sus continuos desplantes, de sus clásicas poses, lo que no resultaría ser otra cosa que obedecer y presentar el exotismo snobismo de la época aunque en el fondo el íntimo Valdelomar, es un hombre sencillo y humano, alegre, pensador, eternamente joven y lleno de fantasía. Sánchez, que tuvo la suerte de conocerlo dice que era “ vanidoso de la palabra y humilde de acogida, extravagante en la envoltura y humilde en la nuez”.
Hablar de la obra de Valdelomar, acaso si resulte repetitivo, por lo mucho que ya se ha dicho, antologado y escrito ya que él resulta ser uno de los escritores más completos de nuestra literatura, cultivó todo los géneros literarios en 15 años de entregada y lograda producción, obra que se inicia en 1905 con la aparición de “Yerba Santa” su primera novela, pero indudablemente es el cuento que le abre las puertas a la fama convirtiéndolo en el padre moderno de esta especie en el país y en el pos modernista mas versátil y original, basta traer a la mente lo que todos tenemos dentro como una heredad imperecedera, “El Caballero Carmelo” que como también sabemos tiene fecha de nacimiento en 1913.
Sus cuentos han sido clasificados de acuerdo al tema en exóticos, incaicos, yanquis, criollos, chinos, fantásticos, humorísticos y casi vanguardistas. Pero también importa y mucho su poesía, sobresaliendo los del tema familiar y los de búsqueda que recorrieron diversas tendencias que van desde el romanticismo, modernismo, simbolismo hasta llegar al pos modernismo que acercan al llamado vanguardismo. No se puede dejar de mencionar dentro del contexto de su obra a las novelas cortas, la biografía novelada, el teatro, el ensayo, las conferencias y discursos, las cartas y el periodismo, sin dejar de mencionar el gran aporte hecho por “Colónida”, que se constituye dentro de la herencia Valdelomariana en lo más representativo de la intelectualidad peruana de la época, sus páginas están llenas de arte literario y de amor patrio; que fue un verdadero movimiento de renovación que rompió con las ataduras del servilismo y las caducas formas del Colonialismo, para Mariátegui fue una “insurrección, es decir una revolución contra el academismo y sus oligarquías”. Alcanzo cuatro números repletos de voces capitalinas y provincianas, convertidas en el germen de un auspicioso despertar de nuestras letras.
La obra de Valdelomar, aún hoy día es un filón que sigue nutriendo e inquietando a los estudiosos y críticos, ya que no todo está dicho, así lo fantástico, lo lúdico, lo social, lo político, lo educacional o lo patriótico siguen a la espera del rescate; por ejemplo las conferencias, aunque ya han sido tocadas, son una verdadera muestra de su dimensión donde sobresale ese amor a la patria, a la juventud y a los cambios que deben orientarla, tanto que Mariátegui ha dicho que Valdelomar es Socialista por esa inquietud que lo alienta y que no es otra que un acendrado Patriotismo que hoy deberíamos tener presente y seguir, sobre todo los jóvenes a quienes siempre les habló como un hermano mayor.
Además Valdelomar representa la figura literaria más importante de nuestro tiempo, con su obra testimonia no sólo al Perú sino a esta tierra donde la poesía tiene su mejor nido.
Reconociendo el valor del vate iqueño, rindo, con humildad, este homenaje.
1 comentario:
Felicitaciones por homenaje al escritor iqueño Abraham Valdelomar.Artículo se lee en Periodista digital.
http://blogs.periodistadigital.com/arteancestral.php?cat=6555
Publicar un comentario