
ALBERTO ADRIANZEN PUBLICA AYER JUEVES UN ARTICULO EN LA REPUBLICA Y
QUE POR SU INTERES TRANSCRIBIMOS SOBRE EL RECONOCIDO ESCRITOR PERUANO ALFREDO BRYCE ECHENIQUE
"Para mi generación, Alfredo Bryce era una referencia de escritor consagrado. Su nombre se pronunciaba con respeto, y algunos soñábamos con acercarnos siquiera un poquito a su coloquial forma de narrar y talento para crear personajes inolvidables. Hasta La vida exagerada de Martín Romaña –que ya era un poco exagerada en su extensión– esperábamos sus novelas con interés y sobre todo placer. Pero poco a poco, el entusiasmo se desvaneció. Quizá empezamos a sentirlo repetitivo, o las anécdotas de Manolo o Cucuchi ya no hacían tanta gracia (hoy puedo confesar que abandoné La amigdalitis de Tarzán a la mitad) pero a pesar de sus baches, Bryce era el creador de Un mundo para Julius y se le perdonaba todo, aunque a diferencia de la mayoría de escritores que alcanzan la plenitud después de los 50 años, él parecía involucionar. Claro que decir esto en voz alta era una herejía. Quienes lo conocen en persona concuerdan en que es un conversador insuperable y un gran amigo de sus amigos, y esta aura de simpatía creó un círculo de incondicionales prestos a defenderlo de cualquier juicio. Solo unos pocos, como el ácido Marco Aurelio Denegri, se atrevían a dudar de sus méritos literarios... hasta el episodio de los plagios y todo lo que ya sabemos que, a mi entender, tiene un tristísimo colofón en la entrevista del último Caretas. Luego de leerla, me provoca pedir en nombre de Julius y su mejor época: por favor, nunca más vuelvan a entrevistar a Alfredo Bryce. Que sus seres queridos –que sin duda son muchos– traten de evitar que declare cosas que carecen de toda lógica, que insultan a otros colegas escritores y terminan dando vergüenza ajena. Mejor no le den tribuna para que muestre que algo se ha roto dentro de él. En suma, impidan que acabe convirtiéndose en el Mario Poggi ilustrado o un personaje del circo mediático. Y a las nuevas generaciones: no vayan a creer que siempre fue así, en serio. A veces, todo escritor pasado... fue mejor".ALONSO CUETO. El pasado jueves 05 la sección Cultura & Espectáculos del diario argentino Página 12 publicó una entrevista de Ángel Berlanga a Alonso Cueto a propósito de su reciente novela El susurro de la mujer ballena. Incluyo dos preguntas. "En sus libros, de alguna forma, semblantea a la clase alta": "Soy de una familia de clase media y conozco a gente clase media y alta, son los protagonistas de mis historias. Uno no puede escribir sobre un mundo social que ignora; no podría ofrecer una versión del mundo de las clases populares, porque las conozco de manera muy superficial, y en consecuencia daría una visión postiza. Lo que importa en literatura no es la clase a la que pertenezcas, sino el valor estético que le das a las obras". "¿Y qué reacciones encontró en las críticas?": "En fin, me han dicho que tengo una perspectiva señorial (se ríe). Y posiblemente la tenga, porque los personajes pertenecen a esa clase social. A mis libros en general le critican los finales felices. O que al menos no sean tan dramáticos, tan trágicos. De eso me acusan. Y yo creo que cada uno tiene una forma de ver la vida. Dentro de las tragedias, los dramas y las violencias del mundo hay un lugar para la esperanza, para la reconciliación, y es mi perspectiva de las cosas. La gente con más vocación para la desesperanza lo verá de otra manera. El final triste tiene mayor prestigio literario. Pero en la vida unas historias acaban bien y otras mal, y otras en el medio; a mí me interesan las que acaban entre el bien y el mal, con alguna zona hacia la esperanza. Es mi experiencia de vida". Cueto responde a su vez a quienes vemos a, entre otras, su novela La hora azul y a Abril rojo de Roncagliolo asociadas al tema de la violencia política en la novela peruana post-CVR: "Mira –dice Cueto luego de reírse un poco–, creo que los temas, la verdad y la reconciliación, son universales. Más allá de que estoy de acuerdo con lo que dice el Informe. Con lo que no estoy muy de acuerdo es con adscribir una obra literaria a una posición ideológica o política determinada: me parece que desvirtúa y simplifica, esquematiza. Pero en fin, cada uno escribe lo que quiere
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